Zeitgeist

Sobre el espíritu cultural de los tiempos

Personal

(Aconsejo leer el texto manteniendo como banda sonora la que os propongo aquí arriba, una de las canciones del fantástico álbum de Suicide -Alan Vegas y Martin Rev- “American Supreme”)

 

Pourquoi mentir, pourquoi donner l’apparence de la fiction à ce qui est le gémissement de la vie? -Antonin Artaud-

 

Adieu Barcelona!

En breve abandonaré Barcelona. Después de algo más de diez años viviendo en esta ciudad encamino mis pasos hacia la puerta de salida. Todo este tiempo he mantenido con la ciudad una relación calculada y poco pasional. Quizá como les gustaría ver a muchos, han sido años vividos de manera muy catalana: aquí he pagado mis impuestos ergo aquí he exigido mis servicios; aquí he trabajado ergo aquí he pernoctado. Pero el tiempo se ha agotado.

Me voy de Barcelona porque en los últimos años esta ciudad me ha dejado de ofrecer oportunidades. Lejos quedan para Barcelona esos años de optimismo y de seguridad en si misma, de apertura e innovación. Lejos quedan esos años en los que no sólo el dinero permitía construir (y no sólo urbanizaciones, carreteras, puertos y aeropuertos) proyectos, estrategias, futuro. Muy lejos quedan aquellos años en los que yo decidí regresar a España por la puerta de Barcelona al considerarla, allá por el 2004, el único reducto profesional (en el ámbito de la cultura) semejable a la forma de trabajar en el resto de Europa. Aquel tiempo se acabó.

Pero, qué ha pasado? -me preguntarán muchos amigos y conocidos-. Y la respuesta no puede ser más ambigua y más clara al mismo tiempo: nada y todo.

NADA.

Llevo algo más de tres años intentando retomar alguna actividad profesional en Barcelona, o digamos Cataluña, y el resultado ha sido “nada”. Después de haber contribuido a crear y mejorar muchos proyectos de esta ciudad, de este territorio y de este país, parece que de nada sirve. He acompañado a artistas, en particular he trazado el recorrido con alguien de la talla artística, moral e intelectual como lo es Àngels Margarit; he contribuido a poner en marcha proyectos que hoy día, pese a las devastadoras consecuencias de la crisis, son de los pocos que aún permanecen en pie, aunque no sean en mis manos, como es el Graner, hoy dependiente del Mercat de les Flors y el festival TNT de Terrassa, al que Margarit en su momento llamó Tensdansa; he estado en consejos de administración, presidiendo organizaciones sectoriales, en las comisiones que constituyeron el Consell de les Arts (CoNCA), el plan estratégico de la danza… Y muchos otros proyectos que ya no son nada más que viento, aire que ha pasado. Después de todo aquello, parece difícil de entender que no surja nada. Pero es que el tiempo reduce el recuerdo, también, a la nada.

TODO.

Digo todo, porque los últimos tres años han cambiado y mucho la faz ideológica de muchos ciudadanos de la ciudad, y de Cataluña por extensión. Y con ese cambio ideológico de las partes ciudadanas que conforman la ciudad, cambia también el todo, y lo cambia to-do!. Hoy estamos ante una ciudad y una ciudadanía replegada sobre su identidad, sobre su egótico destino. Una ciudad que se ha hecho más conservadora, que exhibe y ritualiza la tradición, que instrumentaliza la creación. Una ciudad que ha hecho del ocio, del turismo y del costumbrismo sus principales señas culturales que impregnan todo, absolutamente todo.

 

Abandono una ciudad que en definitiva ya no reconozco. El duro golpear del martillo de la Gran Recesión ha cincelado reduciendo el perfil o el relieve cultural de la ciudad. Pero tampoco puedo reconocer como mi ciudad-hogar una ciudad que ve con normalidad que la inmensa mayoría de ventanas y balcones exhiban alguna bandera, en definitiva, insignia reduccionista.

Abandono también una ciudad que vive embelesada y despistada culturalmente. Me cuesta entender y justificar desde la óptica profesional los millones gastados en el Centre Cultural del Born. Me escuece la frivolización que de la cultura hace Bibiana Ballbè con la sonrisa cómplice del mismísimo Conseller de Cultura de la Generalitat. Me exaspera la proliferación de atolondradas iniciativas de un ICUB que todavía no ha definido cuál es su política cultural. Y me irritan la proliferación de relaciones opacas y clientelares que se blindan frente a la meritocracia y la competitividad profesional de las que el caso del cuñado de Artur Mas es un último ejemplo.

Asumo que no soy imprescindible en esta ciudad. Ni tan siquiera soy una gran pérdida, eso también lo admito. Pero me gustaría resaltarle al lector que esa es la gran diferencia ideológica entre la ciudad que dejo y la que encontré cuando llegué. Hoy la ciudad se desespera por las etiquetas, por medir a sus ciudadanos por su peso específico o por su poder de compra. La ciudad que yo encontré tan solo te pedía complicidad.

Soy consciente de que esto que destaco y que me lleva a buscar la puerta de salida puede que no sea nada más que un momento concreto de un ciclo que volverá a traer otros buenos tiempos más adelante (hasta el propio Ferran Mascarell reconocía que puede que estemos en una fase ciclotímica baja, típica de Barcelona). Pero mientras esperan, respetados conciudadanos, no pierdan de vista que en el camino irán perdiendo mucha gente. Y sobre todo intenten visualizar quienes somos los que nos vamos.

Por eso, amigos, conocidos, mi querida ciudad, adieu Barcelona! A aquellos que siguen pensando y reflexionando en la dirección de una ciudad abierta, ánimo!, queda mucho trabajo por hacer. A los que no, los que piensan que se camina en la buena dirección, os pediría, aunque sólo sea por un momento, que adquiráis consciencia de los costes de ese modelo.

Reflexionen todos los que aquí se quedan porque a ustedes les corresponde elegir la ciudad en la que quieren vivir. Y les recordaría que no sólo eligen modelo de ciudad cuando van a votar, sino que la configuran en su día a día y en sus relaciones con los demás. Piensen e imaginen dónde quieren ver situada la ciudad de aquí a unos años y actúen con determinación si lo que imaginan o ven no les gusta. Y piensen que una ciudad sin conflictos, cómoda y “smart” es una ciudad adormecida. Recapaciten: ser ciudadano de una metrópoli que se pretende global, significa asumir las tensiones globales como propias. Al revés, uno siempre permanece local. Ustedes eligen. A mi se me ha acabado el tiempo.

 

David Márquez Martín de la Leona

[Gracias a todos, a los amigos y a los enemigos, por hacer de este pasaje algo siempre memorable]

 

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13 comentarios sobre “Personal

  1. Em fa respecte ser el primer que deixa un comentari però no puc deixar de dir que som molts els que estem cada dia menys a gust a aquesta ciutat.
    Gràcies per tot el que has compartit amb natros. Salut i tot el respecte del món.

    1. Jaume, por eso os animo a organizarse, a articular y argumentar la propuesta alternativa. Estoy convencido que hay muchos ciudadanos que necesitan escuchar propuestas nuevas, e incluso involucrarse en ellas.
      Siempre he sentido ese respeto desde el momento en el que entré por primera vez a aquel despacho de la Casa del Relotje! 🙂 Y siempre he buscado corresponder de igual manera.
      Salud!

    1. No Àngels no es decepción, soy consciente de cómo se compone la realidad. Más bien es incapacidad para estar en consonancia con el “espíritu de los tiempos” que habita en estos momentos en Barcelona. Pero me llevo muy buenos recuerdos de los que tú eres la fertilizadora de muchos. Gracias!

  2. Justamente ahora, cuando más falta hacen voces… voces que expresen ideas que se salgan de lo que marca el pensamiento único; voces vehementes, persistentes…

    Te deseo lo mejor. Imagino que nos reencontraremos (de punta en blanco en tu caso) en el vestíbulo de un teatro a punto de comenzar la función. Y quién sabe, igual resulta que acaba siendo verdad aquello de “gira el món i torna al…”.

  3. Adios David. Ya sabemos que un adios es siempre un hasta luego. Justas palabras. Algo de tristeza en ello. Y por ella te mando un abrazo. Un placer haber compartido. Donde estes se global y asi nos vamos encontrando. Salud y amor.

  4. Querido David!!
    Es un baño de realidad tu texto para una ciudad adormecida entumecida y encallada en la Babilonia del pasado
    Cortesana, encuadrada en lobbies y familias.
    Como decía mi padre : estamos rodeados de imbéciles !!!

  5. Hola David, gracias por poder dejarme compartir tus sentimientos, si aun estas por aqui, me gustaria verte.me gustaría abrazarte y despedirme a lo mejor a lo tradicional, pero es que para mi las pantallas lo encuentro un poco frío.
    Eres una persona que da mucho y a veces es difícil encontrar su sitio en cada momento interno de uno mismo y lo que pasa fuera.
    Por sino nos podemos ver un abrazo y un beso muy fuerte, y te deseó lo mejor para ti.
    Carme

  6. Cuando leo este blog, esta noticia ya lleva un año casi. Así que igual no conviene ni contestar. Me enriquecen muchas ideas de este blog, bien escrito, así que respondo a cambio.
    Personalmente pienso que alguna gente construye un discurso solemne que en efecto puede tener un componente real (de desmotivación) pero que en definitiva, una decisión tan relevante como migrar, responde a conceptos más primarios, del tipo: voy a mejorar allá donde sea, aquí no encuentro el trabajo que espero, quiero conocer alguien nuevo, etc.
    Buena suerte desde la ciudad que no idealizo, pero donde he nacido por azar e historia familiar.

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