Fotograma de la  cuarta parte de "2001 A Space Odissey" de Stanley Kubrick (1968) en un claro simbolismo del "futuro".
Fotograma de la cuarta parte de “2001 A Space Odissey” de Stanley Kubrick (1968) en un claro simbolismo alegórico del “futuro”.

 

En el discurso no vemos el reflejo de la lucha, sino la lucha misma.

Michel Foucault

Los conceptos suelen ayudarnos a movernos por el mundo y a ordenar nuestra vida en un entorno determinado. De ahí la importancia de una buena conceptualización que esté siempre sujeta a revisión y actualización (la realidad es cambiante).

Suelo explicar que en el ámbito de la cultura existe una categorización conceptual que ayuda a entender muchos procesos y situaciones de nuestro entorno profesional. Aunque parezca sencillo, no siempre sabemos y solemos realizar la diferencia crucial entre lo artístico y lo cultural.

  • Lo artístico es todo aquello que tiene que ver con los procesos creativos de origen y finalidad plástica y estética. Es en definitiva lo que hacen los artistas: su actividad, sus resultados, sus relaciones, etc…
  • Lo cultural es la socialización de lo artístico. Es el trabajo que hacemos todos aquellos que trabajamos en el mundo de la cultura y que no somos artistas. Ayudamos al acceso del artista con el público. Ayudamos al público en su acercamiento hacia lo artístico. Pero también es la forma con la que todos, ciudadanos, asimilamos lo artístico en nuestro ámbito social.

Recientemente, en el VII Simposi de la Associació de Professionals de la Gestió Cultural de Catalunya, para finalizar mi intervención, proponía que los gestores culturales pasaran a denominarse creadores culturales. La controversia estaba servida. Decir en el foro de debate de una de las asociaciones de gestores culturales mejor estructura, pese a la crisis, de España que el término que está en su nomenclatura puede estar obsoleto era una provocación con todas las de la ley.

Sin embargo, creo que el debate que propongo sigue siendo muy necesario atendiendo a la coyuntura actual de la gestión de la cultura, de la producción cultural y de su precedente creación artística. Déjenme que les argumente.

Sobre el cómo la crisis económica está afectando al sistema cultural se ha escrito mucho –también en este blog-, sin embargo mi argumento es que los análisis no siempre se han enfocado correctamente.

A tenor de los análisis publicados y de la opinión no escrita de una parte mayoritaria de los hasta ahora llamados “gestores o analistas culturales”, nuestros problemas actuales son esencialmente explicables atendiendo a razones coyunturales: hay un entorno que ha mutado, mutando así la cultura. Sin embargo son pocos los que, asumiendo el origen multi-factor de nuestra crisis en la cultura, admitan que también hay de fondo, una grave quiebra estructural.

Vengo reclamando mayores dosis de autocrítica profesional, tanto individual como colectiva. También son necesarios estudios académicos más enfocados en el análisis sociológico del propio colectivo de “gestores culturales” a la hora de explicar las causas del marasmo de nuestros sectores culturales.

Y es que las responsabilidades de lo ocurrido también son en parte nuestras, del colectivo de “gestores culturales”. Y esas responsabilidades tienen mucho que ver con la forma con la que nos hemos acercado a esos dos fenómenos que he explicado al inicio: el artístico, por una parte, y el cultural, por otra.

Los gestores hemos “gestionado” la cultura. No hace falta que les sugiera que vayan a buscar todo el campo semántico y etimológico de la palabra “gestionar”. Todos coincidiríamos en admitir que esa palabra tiene un origen económico, administrativista, objetivador. Y todos coincidiríamos en que durante mucho tiempo nos ha resultado útil. Pero esa utilidad es la misma que la utilidad que le prestábamos al propio modelo económico: gestionábamos unos recursos, excedentes o no, que el sistema dedicaba a la producción cultural. Nuestro trabajo consistía en gestionar recursos y personas con el objetivo de producir cultura. Alguien me diría que esta última afirmación era equivocada en la lógica del “gestor cultural”?

Pero en esta lógica dónde quedaba “lo artístico”? Cómo se llevaban a cabo los debates necesarios sobre lo artístico? Qué papel o imagen de los artistas se trasladaban a la sociedad? De qué manera? Cómo se generaban los discursos y relatos, mediáticos o profesionales sobre lo artístico? Los gestores nunca hemos asumido nuestra responsabilidad al respecto; nos dedicábamos a gestionar y, últimamente obsesionados, a buscar “audiencias”, “público”. Los gestores culturales éramos una categoría de cajón desastre: funcionarios de diferentes niveles, administradores, comisarios, trabajadores varios de la cultura, comunicadores, etc. Todo valía bajo el epígrafe cómodo de “gestión cultural”[1].

Es curioso que en ningún otro país de nuestro entorno europeo, la categoría “gestor cultural” ha tenido tanta visibilidad y proyección social como en el nuestro. Quizá por una sobrevenida, urgente y necesaria legitimación de unos oficios que hasta hace muy poco estaban desprestigiados. Quizá también por eso el marchamo “economicista” de la palabra gestión ayudaba a la normalización social y lingüística de un colectivo/profesión. Pero en cualquiera de los casos bajo ese epígrafe se han hecho muchas cosas buenas, pero también se han cometido muchos y graves errores.

Cuando lancé esa provocación a los gestores culturales de Cataluña lo hacía en el marco de una ponencia en la que explicaba las consecuencias positivas de la predisposición al cambio. Hablé de cómo el lenguaje es también transmisor de una visión del mundo. Y mi provocación no era sino una invitación al debate.

Mi propuesta de dejar de “gestionar cultura” para convertirnos en “creadores de cultura” era una invitación a debatir sobre cómo se hace hoy día cultura, a pensar en nuestro rol, en nuestros trabajos, en nuestra relación con la sociedad y los artistas, eso sí, no como “administradores de recursos”, sino como ciudadanos críticos y capacitados en la acción cultural conectados con lo artístico.

En definitiva, si venimos hablando de creadores artísticos o simplemente de creadores para hablar de los artistas, por qué no podemos, siguiendo los dos conceptos que expuse al inicio, de los paralelos creadores de cultura, los creadores culturales? En esta nueva sociedad que estamos dibujando, esa es nuestra lucha.

David Márquez Martín de la Leona


[1] Salvo para la Seguridad Social o la Agencia Tributaria, que tiene categoría de “Astrólogos” o “Toreros” y que hasta hace muy poco no reconocía la categoría de “gestión cultural”.

Anuncios